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Phil Collins: crónica de un show inolvidable

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El genial músico inglés estuvo a la altura de su propia leyenda, protagonizando un show tan emotivo como intenso. Unas 23 mil personas le d...





El genial músico inglés estuvo a la altura de su propia leyenda, protagonizando un show tan emotivo como intenso. Unas 23 mil personas le dieron un marco imponente a una visita histórica que tuvo una aprobación unánime.

Ocurre muy de vez en cuando, pero cuando pasa tiene el encanto de los trucos de magia, esa sensación de ver algo impactante que preferimos atribuir a los milagros antes que a su explicación lógica. Cuando anoche la figura de Phil Collins apareció en el escenario montado en el estadio de Instituto, con el caminar lento e irregular que obliga el bastón, tuvo lugar uno de esos momentos, una imagen para atesorar por siempre en el disco rígido de nuestros corazones. La explicación racional sería que el músico inglés decidió volver a las giras luego de severos problemas de salud y entre las fechas del tour, luego de apretadas negociaciones, se decidió que uno de los recitales argentinos fuera en Córdoba.

Dicho así suena lógico, burocrático: aburrido. Pero también podemos pensarlo como una revancha de la nostalgia, la concreción de un sentimiento compartido por miles de personas –treintañeros, cincuentones, mucho no importa– que se llegaron hasta Alta Córdoba para disfrutar en tres dimensiones al hombre que vieron tantas veces en la tapa de discos como Face value o No jacket required, el artista que musicalizó innumerables encuentros románticos, el mismo tipo que con su pop fino y sintético puso a bailar de manera frenética a toda una generación en las pistas de los boliches.







La voz de Collins, entre nasal y aguda, recuerda a los cassettes, a esa ecualización tan particular que remite a una época muy concreta de la música pop. Con su funk de bronces ácidos, Who said I would convirtió al estadio en una disco ochentosa. Un clásico de No jacket required que transporta como un Delorean plateado.


Follow you follow me también llenó el espacio para los fans de su grupo de rock progresivo, dandole lugar después a una seguidilla asesina de hits con In the air tonight (con uno de los drum fills más emblemáticos de la cultura pop), You Can´t hurry love (su lectura de Motown) y Dance into the light, para entrar en la última parte del show, que también traería emociones fuertes.





Invisible touch, Easy Lover y Sussudio pusieron a bailar a todo el mundo, mientras que Take me home fue una despedida emotiva y sentida, de esos momentos que uno quisiera que no terminaran jamás.


Uno de los mayores solistas pop del siglo 20 pasó por Córdoba. Dos años atrás tuvimos la fortuna de disfrutar de Paul McCartney, otro artista que ocupa ese podio de clásicos. Si tenemos en cuenta que el tercero de esa lista es Michael Jackson, muerto en 2009, se podría decir que lo de Phil Collins fue un acontecimiento que ya no se volverá a repetir, al menos dentro de la música popular que alumbró las últimas décadas del siglo pasado.


Quedan los discos, claro, y el recuerdo de haberlo tenido a metros una noche de marzo de 2018





fuente la voz

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