publicite

EN VIVO

Ahora suena:

iPhone Android Blackberry winamp winamp

publicite

face

Línea de tiempo y algo más: detalles sobre la biografía no autorizada de Cerati

Cerati, con viola de caja y en una etapa más descontracturada de su carrera solista. El periodista Juan Morris ofrece detalles de  Cera...

Cerati, con viola de caja y en una etapa más descontracturada de su carrera solista.
El periodista Juan Morris ofrece detalles de Cerati, la biografía, su aproximación a las singulares vida y obra de nuestra gran bestia pop. Y analiza la oposición que el libro tiene entre familiares y amigos del astro.


 lo últimos años, el periodista Juan Morris trabajó intensamente en Cerati, la biografía, el libro que tanto él como la editorial Sudamericana se encargan de calificar como “texto definitivo” y “categórico” sobre la vida de nuestra gran bestia pop. O sobre Gustavo, que hoy cumpliría 56 años.
La seguridad de Morris y sus editores no viene de ningún aval oficial (de hecho, la familia Cerati tomó distancia del libro) sino de una investigación que consideran exhaustiva y responsable. A Morris, la salida a la calle de Cerati, la biografía lo encuentra en Estados Unidos, adonde hace unos días viajó para cubrir una nueva edición del festival Lollapalooza. “Aproveché y me tomé unos días de vacaciones para conocer un poco más”, detalla uno de los editores de la versión argentina de la revista Rolling Stone, que este mes también hace tapa con una historia relacionada a Gustavo. Se trata del 25° aniversario del disco Canción animal, de Soda Stereo, cuyo texto fue desacreditado por Zeta Bosio.
Cerati, retratado en la gira 'Me verás volver', la gira reunión de Soda en los años 2000.
Sobre estos desencuentros y fundamentalmente sobre el producto de un trabajo que insiste en calificar de profundo y serio,. “Fui bastante cronológico, pese a que el libro empieza con la última noche en Venezuela, apenas se baja el escenario”, comienza. Y prosigue: “El primer capítulo es sobre esos tres días que él pasa internado en Venezuela, antes de caer en coma. También reconstruyo la gira y después, cuando él cae en su particular limbo, voy a su nacimiento. A partir de ahí, el libro avanza cronológicamente”.

Morris dice que su idea era “abarcar la mayor cantidad de matices de la vida de Gustavo Cerati. Su historia familiar, la dimensión emocional, sus amores. Su evolución artística, sus influencias, la época en la que ocurrió todo. No sólo la época a nivel cultural sino socioeconómico”.
–¿Socioeconómico?
–Su familia era producto muy de una época puntual: era de clase media trabajadora, ésa a la que le empieza ir bien con el peronismo. La movilidad ascendente del peronismo lleva a los Cerati a poder comprarse su primer auto, su primera casa, a ascender socialmente. Ninguno de los padres de Gustavo pudo estudiar en la Universidad… Así, él representó a su modo ese ideal de “mi hijo, el doctor”. Lilian, su madre, tuvo inquietudes culturales, pero no pudo desarrollarlas porque se tuvo que poner a trabajar apenas terminó el colegio. Fue taquidactilógrafa. Así lo conoció al padre de Gustavo, que había llegado de Concordia y estaba viviendo en una pensión. Estudiaba para contador pero terminó dejando la facultad. Pero por puro empuje y tenacidad se fue abriendo camino y se convirtió en un ejecutivo.
–¿Buscaste desacralizar la idea de que Gustavo era un nene bien?
–¡Eso está en el libro! Como también la parte en la que Luca bardeaba a los Soda y les decía los chetitos… Y es muy gracioso, porque él era hijo de un príncipe desclasado de la alta burguesía italiana y había estudiado en un colegio de nobles en Escocia. Gustavo, por su parte, era un chico que había nacido en Barracas, con padres que habían vivido en pensiones, que había ido a un colegio parroquial de Villa Ortúzar y que le gustaba el rock inglés. Uno estaba desclazándose (Luca), mientras que el otro tenía ambiciones de clase media (Gustavo). A esa dialéctica la heredan Los Redondos, caso curioso también porque, salvo el Indio (Solari), eran todos de familias aristocráticas de La Plata. El padre de Skay tenía campos en toda la Argentina, era uno de los capos de Techint. Y ellos eran banda de sonido de gente fuera del sistema, mientras Soda los complacientes.
Amor sin rodeos
Además de antinomias rockeras, Morris reconstruyó minuciosamente el mapa amoroso de Gustavo. “Llegué hasta la novia que influyó en el look de Soda. Una chica que tenía 15 años cuando Gustavo, de 24, la conoció. La vio entre el público mientras estaba tocando y flasheó con el look que tenía, que era el de The Cure pero posta. La fue a buscar, se pusieron de novios y ella los empezó a peinar, a maquillar, y a delirarles el vestuario. Ella les dio el look con el que los Soda impactaron en toda la región. Se llama Anastasia Chomyszyn”, precisa.
–¿A qué fuentes recurriste para reconstruir esa primera mitad de la vida de Gustavo?
–Hablé mucho con Lilian, fui a su casa. Hablé mucho con su compañero de banco, que se llama Alejandro Magno. También con uno que hizo la secundaria con Gustavo y le hizo escuchar unos discos nuevos. Con el que empezó a ir a bailes en Ferro. Me sirvieron también sus compañeros de facultad y su tía Dora, que le regaló una pedalera que él usó mucho en Nada personal Signos. Hablé con la novia que vino después, que se llama Noëlle Balfour. ¿Viste cuando vienen los Guns N’ Roses al país y le tiran un toallero a Axel? La mina que traduce la bardeada de Axel era ésta. Era actriz, fue tapa de Playboy… En los 80 era más conocida, en los 90 se fui a vivir a Los Ángeles. Con ella estuvo a punto de casarse pero no concretó. Más tarde se casó con Belén Edwards, una bailarina que hoy está casada con Alberto Costa, de Pop Art.
–¿Qué tan importante te resulta a estas alturas la bendición de familiares y excompañeros de Gustavo? ¿Hablaste con todos?
–Con Charly (Alberti) hablé por teléfono un par de veces, me pidió que fuera así el contacto con él. Y Zeta (Bosio) estaba haciendo su propia bio, pero me contaron en la editorial que está ultra demorado. No sé si saldrá. Debe tener un ghostwritercon el que se junta cada dos años. Asumo que quería contar las anécdotas y me parece bien, por otro lado. Al mismo tiempo, la etapa de Soda estaba más que contada por ellos. Les hicieron siete mil millones de notas a lo largo de su carrera. Lo que hice, entonces, fue hablar con Andrea Álvarez, Tweety González, Adrián Taverna, con gente que tenía alrededor y que no había hablado lo suficiente o cuyos testimonios rara vez se habían explotado. Hubo un trabajo de archivo enorme detrás de esto. Además, contacté a Laura (Cerati, hermana), que es la que controla todo lo relacionado a Gustavo.
–¿Cómo te fue con ella?
–Me llegó que ella estaba media perturbada con que hiciera el libro. Un día me la encontré en un evento de Sony y le dije “soy yo el que está escribiendo la biografía de Gustavo. Sé que estás un poco preocupada. Cualquier duda que tengas, escribíme”. Se lo dije como para que supiera que no soy un nazy oportunista ni nada. Para ellos no era el momento, y, la verdad, lo entiendo perfecto. Pero Gustavo es uno de los grandes artistas de nuestra época y de Latinoamérica toda… Insisto, entiendo que los pueda incomodar, pero al mismo tiempo lo pienso en términos de lejanía: ¿Hay que escribir una bio de Dylan sólo si sus familiares quieren? La relevancia cultural de Gustavo obliga a que su historia sea contada sí o sí. Yo lo hice y el único que podría desautorizarme sería él. Por último, digo que no hay nada más deserotizante que las historias y biografías oficiales.
El libro
Cerati, la biografíaJuan MorrisSudamericana (2015)320 páginas

COMMENTS

BLOGGER

publicite

SUSCRIBITE$desc=Subscribe to receive inspiration, ideas, and news in your inbox

tune in

publicite